Por medio de la fe todas las cosas se cumplen Elder Hugo E. Martinez
La fe en Jesucristo es el primer principio de Su
evangelio. Es por esta razón que al salir a profetizar
al pueblo jaredita y llamarlos al arrepentimiento, Éter les
predicó sobre la fe en Jesucristo, la esperanza y la
caridad. "Porque clamaba desde la mañana hasta la
puesta del sol, exhortando a los del pueblo a creer en Dios para
arrepentimiento, no fuese que quedaran destruidos,
diciéndoles que por medio de la fe todas las cosas se
cumplen: de modo que los que creen en Dios pueden tener la firme
esperanza de un mundo mejor, sí, aun un lugar a la diestra
de Dios; y esta esperanza viene por la fe, proporciona un ancla a
las almas de los hombres y los hace seguros y firmes, abundando
siempre en buenas obras, siendo impulsados a glorificar a Dios
(Éter 12:3-4)".
La fe es la confianza de creer en Jesucristo: que Él
tiene el poder por medio del cual podemos tener la esperanza de
alcanzar la Exaltación. Esta esperanza nos ancla en la
obediencia y la rectitud. El resultado son buenas obras, por
medio de las cuales glorificamos a Dios, porque somos instrumentos
en Sus manos para bendecir a los hombres, al invitarles a venir a
Cristo y alcanzar la inmortalidad y la vida eterna (Moisés
1:39). Ese es Su evangelio.
La fe en Jesucristo es un principio de salvación y de
acción, que tiene aplicación diaria en nuestras
vidas. Recuerdo la fe de mis hijos más
pequeños, Sara y Gabriel. Cuando eran todavía
niños de corta edad, nos acompañaron a una tienda
grande por departamentos donde se le iban a tomar unas fotos a su
hermano, Andrés. Cansados por la espera, ellos dos,
por sí solos, caminaron hacia el departamento de juguetes y
de pronto se vieron alejados de nosotros y perdidos. El temor
les comenzó a invadir y decidieron que debían orar,
para que el Padre Celestial les ayudara. Se apartaron a un
área dentro de la gran tienda, donde unas cajas les
proveyeron de privacidad. Allí se arrodillaron y
oraron, para que pudieran ser encontrados. Tan pronto
terminaron su oración de sencilla y poderosa fe, salieron de
nuevo al pasillo. Acto seguido, vieron a su hermano que se
dirigía en su dirección, buscándoles, mientras
la hermana Martínez y yo buscábamos por otros
lados. Al recordar ese episodio, recuerdo las palabras
en D. y C. 42:14: "Y se os dará el Espíritu por la
oración de fe...". Su oración de fe trajo la
revelación del Espíritu Santo y el consuelo necesario
que permitió a mis hijos hacer lo que tenían que
hacer para ser encontrados. Ese mismo Espíritu
guió a Andrés a poder hallarles. Ese
conocimiento y testimonio les acompaña y les guía
hasta el día de hoy, en su adultez.
Que podamos alcanzar un grado de fe como la de los niños
y seguir a Jesucristo, porque "por medio de la fe todas las cosas
se cumplen" y llevan a Cristo a aquéllos que le buscan
(Éter 12:41). En Su bendito nombre, amén.
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