Presidente Dieter F. Uchtdorf Segundo Consejero de la Primera Presidencia
En las Escrituras se nombra a varias
mujeres que, con sus dones espirituales, han bendecido a personas y
ageneraciones. Siempre se honrará y recordará a Eva,
la madre de toda alma viviente; a Sara, a Rebeca, a Raquel, a
Marta, a Elisabet y a María, la madre de nuestro Salvador;
pero en las Escrituras también se mencionan a otras mujeres
cuyos nombres nos son desconocidos, pero que nos bendicen por medio
de su ejemplo y sus enseñanzas, entre ellas, la mujer de
Samaria con la que se encontró Jesús junto al pozo de
Sicar (véase Juan 4), la esposa y madre ideal que se
describe en Proverbios, capítulo 31, y la mujer fiel que fue
sanada simplemente cuando tocó la ropa del Salvador
(véase Marcos 5:25-34).
Al considerar la historia de esta
tierra y la historia de la Iglesia restaurada de Jesucristo,
resulta evidente que la mujer ocupa un lugar especial en el plan de
nuestro Padre para la felicidad y el bienestar eternos de Sus
hijos. Espero que mis queridas hermanas de todo el mundo -las
abuelas, madres, tías y amigas-, nunca subestimen el poder
de su influencia para el bien, ¡especialmente en la vida de
nuestros preciados niños y jóvenes! El presidente
Heber J. Grant (1856-1945) dijo: "Sin la devoción y el
testimonio absoluto del Dios viviente en el corazón de
nuestras madres, la Iglesia se extinguiría" 1. Y el autor de
los Proverbios aconsejó: "Instruye al niño en su
camino; y aun cuando fuere viejo, no se apartará de
él" (Proverbios 22:6).
El presidente Gordon B. Hinckley
aconsejó a las mujeres de la Iglesia: "Es de enorme
importancia que las mujeres de la Iglesia defiendan de un modo
firme e inquebrantable lo que es correcto y digno bajo el plan del
Señor...
"Llamamos a las mujeres de la Iglesia a
defender juntas la rectitud. Ellas deben comenzar en sus propios
hogares. Pueden enseñarla en sus clases. Pueden expresarla
en sus comunidades" 2.
Se dice que los grandes portones se
mueven con bisagras pequeñas. Hermanas, el ejemplo de
ustedes en cosas aparentemente pequeñas tendrá gran
influencia en la vida de nuestros jóvenes; la forma en que
se vistan y su apariencia, su manera de hablar, su manera de orar,
su forma de testificar, su modo de vivir día tras
día, marcará la diferencia.Ello también
incluye los programas de televisión que vean, la
música que elijan y cómo utilicen el internet. Si a
ustedes les encanta ir al templo, a los jóvenes que valoren
su ejemplo también les gustará; si su modo de vestir
se adecúa al gárment del templo en lugar de a la
inversa, ellos sabrán qué es lo que ustedes
consideran importante y aprenderán de ustedes.
Ustedes son hermanas admirables y
excelentes ejemplos; son una bendición para nuestros
jóvenes, y el Señor las ama por ello.
Un ejemplo de fe
Quisiera compartir algunas reflexiones sobre mi suegra, la
hermana Carmen Reich, que verdaderamente era una dama elegida. Ella
abrazó el Evangelio en un momento sumamente difícil y
oscuro de su vida, y se liberó del dolor y de la
aflicción.
Cuando era joven, viuda y madre de dos
niñas pequeñas, se liberó de un mundo de
viejas tradiciones y entró en uno de gran espiritualidad.
Aceptó muy rápidamente las enseñanzas del
Evangelio, con la fuerza intelectual y espiritual que contienen.
Cuando los misioneros le dieron el Libro de Mormón y le
pidieron que leyera los versículos que habían
marcado, ella leyó el libro entero en sólo unos pocos
días. Aprendió conceptos más allá de la
comprensión de sus iguales porque los aprendió por
medio del Espíritu de Dios. Ella fue la más humilde
entre los humildes, la más sabia entre los sabios, porque
estuvo dispuesta y fue suficientemente pura para creer cuando Dios
hubo hablado.
Se bautizó el 7 de noviembre de
1954. Unas pocas semanas después de su bautismo, el
misionero que la había bautizado le pidió que
escribiera su testimonio; él quería utilizarlo al
enseñar para ayudar a otras personas a sentir el verdadero
espíritu de conversión. Felizmente, aquel misionero
guardó durante más de cuarenta años el
original escrito a mano, y luego se lo devolvió como un
regalo muy especial y lleno de amor.
Un testimonio nacido del Espíritu
Permítanme compartir con ustedes parte de aquel
testimonio escrito; recuerden que escribió estas palabras
apenas unas pocas semanas después de haber escuchado el
Evangelio. Antes de conocer a los misioneros, nunca había
oído nada sobre el Libro de Mormón, sobre José
Smith ni sobre los mormones en general. En 1954 no había
templos fuera de los Estados Unidos, salvo en Canadá y
Hawai.
Ésta es la traducción al
inglés [retraducida al español] del testimonio
manuscrito de la hermana Reich:
"Entre las características
especiales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de
losÚltimos Días que no se encuentran en
otrascomunidades religiosas está, por encima de todo, la
revelación moderna dada por medio del profeta José
Smith.
"Le sigue el Libro de Mormón,
con su lenguaje claro y puro, y con todas las instrucciones y
promesas para la Iglesia de Jesucristo; junto con la Biblia, es
verdaderamente un segundo testigo de que Jesucristo vive.
"Estamos todos unidos por la fe en un
Dios personal, es decir, Dios el Padre, Dios el Hijo, y el
Espíritu Santo, que abre la puerta a la oración e
influye en nosotros personalmente.
"Además, la certeza de la vida
premortal, de la preexistencia, del propósito de nuestra
existencia terrenal y de la vida después de la muerte es
sumamente valiosa para nosotros y especialmente interesante e
instructiva; se expone claramente y da a nuestra vida nuevo
significado y dirección.
"La Iglesia nos ha dado la Palabra de
Sabiduría como una guía para mantener el cuerpo y el
espíritu en el estado más perfecto posible a fin de
cumplir nuestros deseos y metas; mantenemos nuestro cuerpo sano y
lo mejoramos, todo ello debido al conocimiento de que lo
recibiremos de nuevo, en la misma forma, después de la
muerte.
"Por supuesto, algo totalmente nuevo
para mí es la obra del templo con sus muchas ordenanzas
sagradas, y el tener familias unidas para siempre. Todo esto se
recibió por revelación al profeta José
Smith". Carmen Reich, mi querida suegra, falleció en el
año 2000, a los ochenta y tres años.
Una identidad femenina
singular
L a vida de las mujeres de la Iglesia
es un fuerte testimonio de que los dones espirituales, las promesas
y las bendiciones del Señor son para todos los que sean
dignos de ellos, "para que se beneficien todos" (D. y C. 46:9;
véanse los versículos 9-26). Las doctrinas del
Evangelio restaurado crean una maravillosa y "singular identidad
femenina que alienta a la mujer a desarrollar sus aptitudes" como
hija verdadera y literal de Dios 3. Al prestar servicio en las
organizaciones de la Sociedad de Socorro, las Mujeres
Jóvenes y la Primaria, sin mencionar sus actos privados de
amor y servicio, la mujer siempre ha tenido y siempre tendrá
una función importante para ayudar a "sacar a luz y
establecer la causa de Sión" (D. y C. 6:6); cuida del pobre
y del necesitado, cumple misiones proselitistas, de bienestar,
humanitarias y de otros tipos; enseña a los niños,
jóvenes y adultos; y contribuye de muchas otras maneras al
bienestar temporal y espiritual de los santos.
Por ser tan grande su potencial para el
bien y sus dones tan diversos, es posible que la mujer se encuentre
cumpliendo funciones que varíen según las
circunstancias de la vida; de hecho, algunas deben
desempeñar varias al mismo tiempo. Debido a esto, se alienta
a la mujer Santo de los Últimos Días a obtener una
preparación académica y capacitación que la
califiquen tanto para atender sus labores domésticas y criar
una familia recta como para ganarse el sustento fuera de su hogar
si la situación así lo exigiera.
Vivimos en una época grandiosa
para todas las mujeres de la Iglesia. Hermanas, ustedes son una
parte esencial del plan de nuestro Padre Celestial para la
felicidad eterna y se les ha investido con un patrimonio divino.
Dondequiera que vivan son las verdaderas edificadoras de naciones,
porque un hogar fuerte donde reinen el amor y la paz es lo que
brinda seguridad a cualquier nación. Espero que ustedes
entiendan eso y que los hombres de la Iglesia también lo
comprendan.
Lo que ustedes hagan hoy, hermanas,
determinará la forma en que los principios del Evangelio
restaurado influirán mañana en las naciones de la
tierra; determinará cómo los rayos divinos del
Evangelio alumbrarán toda nación en el futuro 4.
Aun cuando muchas veces hablamos de la
influencia de la mujer en las generaciones futuras, les pido que no
subestimen la que ustedes pueden ejercer en la actualidad. El
presidente David O. McKay (1873-1970) dijo que la razón
principal por la que se organizó la Iglesia es para "que hoy
la vida sea agradable, para que hoy se regocije el corazón,
para traer salvación hoy ...
"Algunos tenemos la expectativa puesta
en un tiempo futuro, la salvación y la exaltación en
el mundo venidero, pero el hoy es parte de la eternidad" 5.
Bendiciones que no podemos
siquiera imaginar
S i viven de acuerdo con esa
misión, sean cuales sean las circunstancias de la vida en
que se hallen -esposa, madre casada, madre sola, mujer divorciada,
viuda o soltera-, el Señor nuestro Dios les
presentará responsabilidades y bendiciones que
superarán lo que puedan imaginar.
Las invito a elevarse a la altura del
gran potencial que llevan en su interior; pero no traten de
alcanzar más allá de su capacidad; no se fijen metas
que estén por encima de su habilidad para alcanzarlas; no se
sientan culpables ni sigan pensando en el fracaso; no se comparen
con otras personas. Hagan todo lo posible y el Señor
proveerá el resto; tengan fe y confianza en Él, y
verán que en su vida y la de sus seres queridos ocurren
milagros. La virtud de su vida será una luz para los que se
encuentren en tinieblas, porque ustedes son un testimonio viviente
de la plenitud del Evangelio (véase D. y C. 45:28). Doquiera
que se las haya colocado en esta tierra nuestra, hermosa pero a
menudo turbulenta, cada una de ustedes puede ser la que "socorre a
los débiles, levanta las manos caídas y fortalece las
rodillas debilitadas" (D. y C. 81:5).
Mis queridas hermanas, en su vida
cotidiana, con todas las bendiciones y dificultades que trae
aparejadas, permítanme asegurarles que el Señor las
ama; Él las conoce, escucha sus oraciones y contesta esas
oraciones, sea cual sea el lugar del mundo donde se encuentren.
Él desea que tengan éxito en esta vida y en la
eternidad. Hermanos, ruego que nosotros, los poseedores del
sacerdocio -los esposos, padres, hijos, hermanos y amigos de estas
mujeres elegidas-, las veamos como el Señor las ve, como
hijas de Dios con un potencial ilimitado de influir en el mundo
para bien.
Al principio de la Restauración,
el Señor habló a Emma Smith por medio de su esposo,
el profeta José Smith, y le dio instrucciones y bendiciones:
"...si eres fiel y andas por las sendas de la virtud delante de
mí... no tienes por qué temer... desecharás
las cosas de este mundo y buscarás las de uno mejor... eleva
tu corazón y regocíjate... y recibirás una
corona de justicia" (D. y C. 25:2, 9, 10, 13, 15). Respecto a esa
revelación, el Señor dijo: "...ésta es mi voz
a todos" (versículo 16). Más adelante, el profeta
José Smith dijo a las hermanas de la Iglesia: "Si viven de
acuerdo con estos privilegios, no se podrá impedir que los
ángeles las acompañen" 6.
Testifico de estas verdades y, como
Apóstol de nuestro Salvador, el Señor Jesucristo, les
extiendo mi amor y mi bendición. ◼
Nota s
1 . Heber J. Grant, Gospel
Standards ["Normas del Evangelio"], comp. por G. Homer Dirham,
1941, pág. 151. 2. Gordon B. Hinckley, "El permanecer firmes
e inquebrantables"
Reunión Mundial de Capacitación de Líderes
, 10 de enero de
2004, pág. 21. 3. "Women, Roles of: Historical and
Sociological Development" [El papel de la mujer en el desarrollo
histórico y sociológico"], citado por Daniel H.
Ludlow, ed., en Encyclopedia of Mormonism, 5 tomos,1992,
4:1574.
4. Véase "La luz de la verdad", Himnos, N° 171.
5. David O. McKay, Pathways to Happiness ["Los caminos
hacia la felicidad"], comp. por Llewelyn R. McKay, 1957,
págs. 291-292. 6. Enseñanzas de los Presidentes
de la Iglesia: José Smith, pág. 483.
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