Presidente Dieter F. Uchtdorf Segundo Consejero de la Primera Presidencia
6 de abril de 1830
Hace ciento ochenta años, José Smith, Oliver
Cowdery y unos cuantos más se reunieron para organizar La
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
Días. Según lo que indican los registros, se
trató de una reunión simple pero espiritual.
José registró que después de la Santa Cena "el
Espíritu Santo se derramó sobre nosotros
abundantemente; algunos profetizaron, en tanto que todos alabamos
al Señor y nos regocijamos en extremo" 1.
Los acontecimientos de aquel día pasaron desapercibidos ante
el mundo; no se publicaron en primera plana ni hubo heraldos que
los anunciaran. No obstante, ¡cuánto se habrán
regocijado los cielos y cuánto habrán glorificado a
Dios, ya que en aquel día la Iglesia de Jesucristo
regresó a la tierra!
Solomon
Chamberlain
Desde aquel entonces hasta hoy, millones de hijos e hijas de
nuestro Padre Celestial llenos de fe han obedecido los susurros del
Espíritu Santo y han entrado en las sagradas aguas del
bautismo; entre ellos se encuentra uno que se llamaba Solomon
Chamberlain. Solomon era un hombre espiritual que dedicó
muchas horas a la oración en busca de la remisión de
sus pecados, rogándole al Padre Celestial que lo guiara a la
verdad. Alrededor del año 1816, Solomon recibió en
una visión la promesa de que llegaría a ver en vida
el día en que la Iglesia de Cristo fuera organizada
después de que se Una gran Dios obra de Mensaje de la
Primera Presidencia estableciera nuevamente en la tierra el orden
apostólico.
Años más tarde, Solomon
viajaba en barco hacia Canadá cuando su nave se detuvo en el
pequeño poblado de Palmyra, Nueva York, lugar donde
sintió una fuerza apremiante que lo instaba a desembarcar.
Sin saber por qué estaba allí, empezó a
conversar con los lugareños, y no demoró en enterarse
de una "Biblia de oro". Dijo que esas tres palabras le hicieron
sentir "una fuerza que como electricidad me recorrió el
cuerpo de la coronilla a la punta de los dedos de los pies".
Sus indagaciones lo condujeron al hogar
de la familia Smith, donde habló con los que ahí
estaban sobre las maravillosas nuevas del Evangelio restaurado.
Después de una estadía de dos días en la que
obtuvo un testimonio de la verdad, Solomon prosiguió su
viaje, llevando consigo 64 páginas sueltas y recién
impresas del Libro de Mormón. Por doquiera que iba,
enseñaba a las personas "ya fueran de la clase alta o baja
de la sociedad, ricas o pobres... a fin de que se preparasen para
la gran obra de Dios que estaba a punto de salir a la luz" 2.
Una gran obra de
Dios
A partir de aquel día de abril de 1830, millones han
descubierto la verdad del Evangelio restaurado y han entrado en las
aguas del bautismo. Testifico que esta "gran obra de Dios" se
encuentra hoy en la tierra. Doy testimonio de que el Señor
vela por Su Iglesia y la dirige por medio de Su profeta, el
presidente Thomas S. Monson. No es una bendición cualquiera
el vivir en estos últimos días; es una época
gloriosa, predicha por profetas de la antigüedad, de la que se
ocupan huestes cuidadosas y angelicales. El Señor tiene
presente a Su Iglesia, y también a aquellos que, al igual
que Solomon Chamberlain, obedecen los susurros del Espíritu
Santo y se unen a sus hermanos y hermanas que en todo el mundo
colaboran para llevar a cabo esta gran obra de Dios. ◼
Notas
1 . José Smith,
Enseñanzas de lospág. 145. Presidentes de la
Iglesia,
2. "A Short Sketch of the Life of Solomon Chamberlain", copia
mecanografiada, Biblioteca de Historia de la Iglesia (disponible en
internet en www. boap.org/LDS/Early-Saints/SChamberlain. html);
véase también William G. Hartley, "Every Member Was a
Missionary", Ensign, septiembre de 1978, pág. 23.
Unos días después de la organización de la
Iglesia, José Smith bautizó a Solomon Chamberlain en
las aguas del Lago Seneca, Nueva York.
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