Elder Gary J. Coleman Primer Consejero Presidencia Area del Caribe
Uno mi testimonio al de las Escrituras y las Enseñanzas
de los Profetas y Apóstoles de los Últimos
Días sobre la bendición de pagar un diezmo
integro.
La Primera Presidencia ha escrito: "La declaración
más sencilla que conocemos es la declaración del
Señor mismo, a saber, que los miembros de la Iglesia deben
pagar una 'décima parte de su interés anualmente', lo
que se entiende por ingreso. Nadie está justificado
para hacer ninguna otra declaración" (Véase
Carta de la Primera Presidencia, 19 de marzo de 1970; véase
también D. y C. 119:14).
Los líderes locales deben alentar a los miembros a pagar
el diezmo al recibir sus ingresos. Pagar el diezmo es una
manera de fortalecer la fe y el testimonio al vivir los
mandamientos a través de nuestra vida.
Cuando me uní a la Iglesia, faltaban menos de seis
semanas para terminar el año. Los misioneros me
enseñaron que el diezmo es un mandamiento de Dios y que yo
recibiría sus bendiciones si obedecía esta ley.
Esta doctrina pura del Evangelio de Jesucristo me llego al
corazón por el poder del Espíritu Santo. Debido
a que deseaba en mi vida las bendiciones prometidas del
Señor, obtuve los fondos necesarios para pagar el diezmo de
mis ingresos de todo el año, no solo de las pocas semanas
que tenía como nuevo miembro de la Iglesia. Tuve la
oportunidad de asistir a mi entrevista de ajuste de diezmos
con mi obispo en Diciembre de ese año y le declaré
que yo era un pagador de diezmo integro. Cada año
desde entonces hemos asistido a nuestro ajuste de diezmos para
expresar nuestro testimonio del diezmo, el pago generoso de las
ofrendas de ayuno y otras donaciones me han ayudado a participar en
la construcción de la obra del Señor.
Nunca he dudado de la palabra del Señor acerca de este
mandamiento. Mi familia y yo hemos recibido incontables
bendiciones del cielo debido a la obediencia a este sagrado y puro
principio. Yo alce mi voz para declarar que el vivir los
mandamientos del Señor es un privilegio para mí y mi
esposa. Nosotros asistimos al templo regularmente y
participamos enteramente de las reuniones y concejos de la Iglesia
con un corazón lleno de gratitud a Dios y su Amado Hijo por
una vida rica y gratificante vida de fe y esperanza en Su gran y
eterno Plan.
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